FUERA LA BARRICK GOLD DEL PAÍS.

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No a la mega minería y el uso del cianuro, fuera la Barrick Gold del país.

martes, 8 de marzo de 2011

EL CLIMA DE LA AGRICULTURA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

RESUMEN EJECUTIVO

La Articulación Nacional Campesina Dominicana (ANC), en calidad de representante de la población campesina, quiere hacer pública sus opiniones de cara a la Estrategia Nacional de Desarrollo (END). Esfuerzo emprendido desde el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

Estas notas constituyen nuestra primera aproximación al tratamiento de la END. Las principales contribuciones que aquí hacemos enfocan en los ejes 3 y 4 de la END. Nuestro punto de partida es el análisis de dicha estrategia. No sin antes hacer un repaso al contexto de la agricultura dominicana y nuestra evaluación de los impactos que sobre el ecosistema insular surten los efectos del cambio climático. El recorrido que hacemos por la estrategia se orienta a ejercer la crítica, con sentido práctico y constructivo, en relación a aquellos contenidos que vinculan al campesinado. El punto de llegada son los aportes que, a modo de propuestas, enarbolamos; procurando hacer valer nuestros derechos y haciendo constar que representamos a una significativa parte de la población dominicana.

La población rural es todavía más de un tercio de la población. Tiene la importante misión de abastecer de alimentos a la población general y garantizar la integridad territorial del espacio nacional.

La agricultura es particularmente importante porque es un sector clave para el desarrollo económico y social del país, especialmente para los más pobres. Es fuente de ingresos de gran parte de la población más pobre del país y la fuente de garantía de nuestra soberanía alimentaria. Sigue siendo, aunque en menor proporción, un importante contribuidor al PIB. Contribuye con cerca de un 11% de las divisas totales que recibe el país y es principal proveedora de materia prima para la agroindustria. Lo es también, por los valiosos servicios ambientales que aporta al país con potencial económico.

Desde la esfera gubernamental, han sido impuestas restricciones que subordinan la política agropecuaria a la política fiscal, económica y financiera. Un escaso apoyo en términos de inversión del gobierno y del crédito bancario, ha resultado en la necesidad de importar productos en los cuales antes fuimos autosuficientes e importar productos que antes exportábamos.

Como agravante de dicha situación se incluyen los altos costos de producción, la insuficiente infraestructura parcelaria, el mal estado de los caminos vecinales y centros de acopio, la limitada participación de los productores en la comercialización, entre otras dificultades

Se mantiene la inequidad en el acceso de las mujeres a los recursos productivos, falta de información en materia de género y dificultad para integrarlas en los procesos de planificación

Son otros problemas, el alto nivel de atraso tecnológico, la falta de capacitación al productor, los bajos niveles de investigación, la paralización del servicio de extensión agropecuaria y la carencia de mercados desarrollados. También, débiles legislaciones y en un atraso del proceso de reforma y modernización del sector agropecuario, así como el incremento de la vulnerabilidad a los fenómenos atmosféricos asociada a los efectos del cambio climático.

El deterioro de La base de recursos, como la pérdida de biodiversidad se mantiene en aumento, afectando seriamente la amplia variedad de ecosistemas que sustentan la vida de esta media isla. La degradación de los suelos y la desertificación siguen ganando terreno.

A todo lo anterior se suma la paralización del proceso de reforma agraria que afecta directamente a nuestra base de apoyo. El problema de la tenencia de la tierra constituye una limitante de carácter extremo para el campesinado.

Todo ello deriva, en modo especial, el abandono del campo y en la desatención a la economía campesina.

El planteamiento principal detrás del eje económico de la END es el crecimiento económico. La apuesta económica de la estrategia está centrada en sectores actualmente cuestionados en términos de su capacidad para generar empleo decente, como es el caso del turismo y zonas francas. El sector agropecuario es claramente marginado. La END margina al campesinado y con ello a la fuerza motora esencial de este sector de la economía.

No obstante, dado que el modelo propuesto corresponde con la visión del pensamiento neoliberal, que parte de supuestos de que puede haber desarrollo económico desarticulando la producción destinada al consumo local, favorece a los sectores agroexportadores, en procura de insertar la economía del país en los mercados internacionales.

Con este modelo no está claro cómo se van a producir los cambios en el acceso a los recursos, ni cómo se van a distribuir los costos y los beneficios. Las mujeres no se vislumbran como beneficiarias. El sistema ve a los/as pequeños/as y medianos/as productores y productoras como los principales destructores del medio ambiente. Productores y productoras de alimentos no están visibilizados/as como actores esenciales. No se cuestiona la transformación del actual modelo productivo ni los impactos que sus acciones puedan tener en la gestión de riesgo, el cambio climático, entre otros.

Las grandes empresas no son expulsadas, ni expropiadas de los recursos, más bien, son sólo multadas y se le pide cambio de tecnología "ecológicamente sostenible", mientras a los pobres se les despoja de los recursos y se le declara "enemigo de la naturaleza"

Las propuestas de la ANC en torno al eje 3 de la END sugieren eliminar el claro sesgo anti rural que resalta, pues los objetivos, metas y líneas de acción llevan a potencializar a los sectores económicos ya provistos de ventajas competitivas por las políticas económicas pasadas. Nos parece excesivo este acento que a veces suena exclusivo en la producción de mercancías para el mercado exterior.

En relación al eje 4 la propuestas se orientan a superar el enfoque recursista que se sugiere en la END respecto a la gestión ambiental del medio natural, que pone énfasis en las actividades extractivas y de mera explotación de recursos. También a resaltar el rol de campesinos y campesinas como cuidadores/as del medioambiente rural. Y. por otro lado, replantear la acción en cuanto a la gestión de riesgo y a los efectos del cambio climático en la agricultura.

Las principales conclusiones del presente informe incluyen:

• Valoramos el esfuerzo gubernamental por integrar una Estrategia Nacional de Desarrollo a 20 años, considerando la importancia que tiene la planeación para dirigir los destinos de la nación.
• Llevar a feliz término la consecución de las metas y los objetivos de una estrategia dependerá de una férrea voluntad política, de asignar los recursos necesarios, y de otorgar poder a los sectores excluidos y marginados como los somos campesinos, trabajadores, pobladores de las comunidades empobrecidas y las mujeres.
• El solo crecimiento económico como ha sido planteado en la estrategia no es garantía alguna de desarrollo.
• Las restricciones estructurales que impone el modelo económico vigente se mantienen sin alteración en la propuesta de estrategia. Compromete la soberanía alimentaria del país, pone trabas al surgimiento de una economía solidaria y expone el patrimonio natural de la nación.
• La estrategia repite el modelo que vuelca los mayores esfuerzos a favor del desarrollo a la inserción de la economía nacional a mercados globales..
• El sector agropecuario es abordado marginalmente en la estrategia a pesar de su importancia.
• Las mujeres permanecen invisibles y no se les considera sujeto del desarrollo, sino, más bien, una población hacia la que hay que proporcionar algunos paliativos que hagan menos azarosa sus actuales condiciones de existencia.
• Las comunidades son convertirlas en receptoras de información y de algún tipo de formación, muy lejos de otorgar poder en el diseño de políticas, estrategias, asignación de recursos y en cuanto a la toma de decisiones.
• La vulnerabilidad presente en el medio natural como en la casi totalidad de las comunidades empobrecidas, debido a los efectos del cambio climático, ha tenido repercusión en la agropecuaria.
• La END muestra un claro sesgo anti rural, potenciando a los sectores económicos ya provistos de ventajas competitivas.

Las recomendaciones que hacemos para mejorar la estrategia son:

• Se hace necesario que la población rural sea integrada sin exclusión en el aprovechamiento de las oportunidades del espacio rural y de las riquezas del país.
• En materia de indicadores, la END debe incorporar en el Eje económico indicadores que permitan dar cuenta de la inserción del sector agropecuario a la economía mundial.
• En materia de presupuesto público entendemos que debe visibilizarse dicho presupuesto para que al sector agropecuario se le pueda rendir cuenta de cómo la estabilidad macroeconómica se traduce en una mejora para la vida de los productores de alimentos
• Recomendamos una estrategia para implementar un modelo económico en el que la Soberanía Alimentaria sea la plataforma rural de desarrollo.
• Se tienen que diseñar estrategias para impulsar la reforma agraria, pues sin tierra no habrá posibilidad de crear riquezas ni Soberanía Alimentaria.
• El modelo presentado en la END de desarrollo fomenta los mercados de tierra y esto perjudica a los pequeños productores y productoras.
• Se debe asegurar los derechos de propiedad de los campesinos y campesinas sobre los recursos, porque no se visualizan ni son tomados en cuenta.
• Es necesario diseñar acciones para frenar el desplazamiento de los campesinos y campesinas de las zonas protegidas.
• Una propuesta de Desarrollo tiene que incluir a campesinos y campesinas en igualdad de condiciones, porque es la verdadera inversión para la protección y conservación del medio ambiente.
• La estrategia de desarrollo tiene que posibilitar que la toma de decisiones se ejecute de manera igualitaria, sin exclusión de género o de clases.
• El modelo de la sostenibilidad tiene que ir acompañado de un marco que asegure el diálogo entre los distintos usuarios de los recursos en igualdad de condiciones.
• El problema de la propiedad de la tierra privada en las áreas protegidas tiene que tomarse en cuenta para dirimir conflictos y desarrollar planes de manejos acorde con las realidades particulares de las comunidades que bordean las áreas protegidas.
• En el marco de la conservación y protección de los recursos hídricos es importante desarrollar un marco legal que asegure y refuerce la igualdad en el manejo y gestión del recurso agua. Y que se descarte la privatización del agua.
• La estrategia de desarrollo tiene que asegurar que el agua es un derecho humano, tal como lo consigna la Organización de las Naciones Unidas.
• Establecer una cultura de seguridad y resiliencia a través del conocimiento, la innovación y la educación.
• Fortalecer la preparación a desastres para lograr respuesta eficaz a todos los niveles.
• Velar porque la reducción del riesgo de desastres sea una prioridad nacional y local con sólida base institucional.

I. JUSTIFICACIÓN

La Articulación Nacional Campesina Dominicana (ANC), en calidad de representante de la población campesina, quiere hacer pública sus opiniones de cara a la Estrategia Nacional de Desarrollo (END). Esfuerzo emprendido desde el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo con el cometido de dotar al país de un instrumento orientador de las acciones gubernamentales y privadas para las próximas dos décadas en materia de desarrollo. La ANC ha visto en este proceso de formulación una oportunidad de constituir un foro multisectorial capaz de generar una perspectiva de conjunto que posibilite avanzar hacia la superación de la creciente brecha entre opulencia y pobreza de la sociedad dominicana.

Estas notas constituyen nuestra primera aproximación al tratamiento de la END. Pensamos que con la inclusión de las Metas y Líneas que hemos sugerido el documento adquiere un carácter menos discriminatorio contra el campesinado, la población rural y contra la población pobre en general. Luego pensamos que la definición de las actividades de cada Línea de Acción constituirá un escenario propicio para dotar de contenido específico a estos señalamientos.

Las principales contribuciones que aquí hacemos enfocan en los ejes 3 y 4 de la END. Nuestro punto de partida es el análisis de dicha estrategia. No sin antes hacer un repaso al contexto de la agricultura dominicana y nuestra evaluación de los impactos que sobre el ecosistema insular surten los efectos del cambio climático. El recorrido que hacemos por la estrategia se orienta a ejercer la crítica, con sentido práctico y constructivo, en relación a aquellos contenidos que vinculan al campesinado. El punto de llegada son los aportes que, a modo de propuestas, enarbolamos; procurando hacer valer nuestros derechos y haciendo constar que representamos a una significativa parte de la población dominicana.

No puede haber desarrollo sin el campo. Los campesinos y las campesinas somos la principal fuerza motora para impulsar el desarrollo en el campo. La deshumanización de las zonas rurales que se promueve desde los centros de poder, forzando al campesinado a acordonar las ciudades en comunidades de miseria, es un camino al desarrollo, intransitable. No se puede realizar un viaje de transformación hacia un país mejor focalizando la inversión al desarrollo esencialmente en las ciudades. Tampoco privilegiando un modelo de desarrollo que pone en entredicho nuestra soberanía alimentaria. Y que al mismo tiempo promueve una economía de solo crecimiento, insolidaria, sin proponerse alterar en lo más mínimo las razones estructurales de generan la inequidad, la injusticia y que producen pobreza y exclusión.

La ANC, como la organización con mayor representación entre las que componen el movimiento social de los hombres y mujeres del campo dominicano, en consulta con las entidades que la componen, ha querido dar a este informe un carácter de apertura y de amplio sentir. Numerosas han sido las consultas. Intenso el esfuerzo para imprimir legitimidad y rigor al análisis. Fluido y enriquecedor el debate que aportó a desarrollar propuestas que, de seguro, motivarán a la movilización de amplios sectores sociales, más allá del propio campesinado, y que animarán a los tomadores de decisiones a producir las mejores entre una gran variedad posible.

La ANC se siente en el deber de agradecer a todos y todas los que colaboraron para hacer posible este informe. En un modo especial a la atenta colaboración que nos ofrecieran Veterinarios Sin Fronteras e Intermon Oxfam para realizar las consultas y la publicación del informe.


II. ANÁLISIS

Un breve repaso al estado actual de la agricultura y a las condiciones en las que sobrevive el campesinado ayudará a situarnos respecto a las consideraciones que más adelante serán vertidas en torno a la Estrategia Nacional de Desarrollo que ha sido propuesta. Damos aquí nuestra propia mirada. Nos valemos para ello de informaciones que han sido generadas desde los propios organismos gubernamentales y de algunos organismos internacionales. También de informaciones extraídas de nuestras propias experiencias y vivencias.

A. IMPORTANCIA DE LA POBLACIÓN RURAL Y DE LA AGRICULTURA:
La población rural es todavía más de un tercio de la población. Tiene la importante misión de abastecer de alimentos a la población general y garantizar la integridad territorial del espacio nacional. No obstante, debido a las condiciones de marginalidad y exclusión en las que sobrevive, reclama políticas expresamente diseñadas para su redención económica y social.

• Según el Censo Nacional de Población y Viviendas 2002, realizado por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), a la fecha, el 36.39% de la población dominicana residía en la zona rural, en condiciones de pobreza y precariedad, muy por encima del promedio nacional.

• El 32.6% de la población dominicana es considera como pobre. Sin embargo este porcentaje en la zona rural es superior a la media nacional en un 70.55% (55.6%). Al segregar los niveles de indigencia podemos observar que la zona rural supera la media nacional en un 204.44% (4.5% Vs. 13.7%).

• Al dividir los datos por provincias la situación es aún peor, ya que en el caso de Elías Piña el 82.4% de su población es pobre, en Bahoruco e Independencia este mismo porcentaje está por encima del 70%, y en Barahona y Pedernales en más del 60%. Solamente en Dajabon el porcentaje está por debajo del 60%.

• El informe de Desarrollo Humano 2005 (PNUD) plantea que los niveles de precariedad en las que vive la población de montaña son peores que el de la media de la población rural dominicana. Esta población es predominantemente rural (84%) y su situación es peor que el 29% de la población rural del resto del país. El 67% de esta población es pobre y el 21% es indigente; es decir, 1.7 veces más pobres y 4.2 veces más indigentes que en el resto de la población que no vive en montaña. Se puede sin duda afirmar que la zona montañosa de frontera con Haití representa el área rural más necesitada, con el más alto número de pequeños/as productores/as de escaso recursos y con niveles de producción y organización muy mínimo. Las mujeres pobres son siempre más del 51%, y en 6 de las provincias (Azua, Barahona, Bahoruco, Elías Piña, Independencia y San Juan) más del 60%. Los niños y adolescentes pobres son siempre más del 59%, y en 5 de las provincias (Barahona, Bahoruco, Elías Piña, Independencia y San Juan) más del 71% . La mujer en el sector agrícola: acceso de hombres y mujeres a los bienes de producción y activos físicos.) Esto trae como consecuencia un continuo flujo migratorio en constante crecimiento hacia las grandes ciudades o el exterior.

La agricultura es particularmente importante:

• Porque es un sector clave para el desarrollo económico y social del país, especialmente para los más pobres. Es fuente de ingresos de gran parte de la población más pobre del país y la fuente de garantía de nuestra soberanía alimentaria. Genera (aunque cada vez menos) un número importante de empleos, con un 12.6 %, lo que equivale a 519 mil 121 personas . De acuerdo con estimaciones de la FAO, la agricultura aporta el 80% de los alimentos que demanda una población calculada en 14 millones de personas, entre dominicanos, haitianos y turistas que llegan al país. Sólo en los asentamientos de la Reforma Agraria se cultiva más del 50% de la producción alimenticia nacional. En el banco de datos del Instituto Agrario Dominicano (IAD) se registran 118 mil 17 parceleros/as asentados/as, en un área superior a los 10 millones 325 mil 564 tareas. En el 2008 las parcelas de la reforma agraria entregaron al consumo local y a la exportación 7 millones 265 mil 940 quintales de arroz, ají, auyama, tomate, yautía, guandul, guineo, habichuelas, maíz, papa, plátano, cebolla, berenjena y otros alimentos de primera importancia.

• Porque sigue siendo, aunque en menor proporción, un importante contribuidor al PIB. “Su alto crecimiento en el 2009 (14.6%) contrastó con el nivel de contracción de -8% verificado en el 2008”; citando al Informe Anual 2009 de la Representación de la FAO en el país. Este continúa diciendo: “La rápida recuperación y su demostrada capacidad de respuesta a los estímulos otorgados a través de las políticas públicas, sugieren la gran potencialidad que tiene el sector agrícola dominicano para alcanzar su desarrollo y contribuir a reducir la pobreza y la inseguridad alimentaria”.

• Porque contribuye con cerca de un 11% de las divisas totales que recibe el país y es principal proveedora de materia prima para la agroindustria y genera importantes enlaces intersectoriales que impactan de manera positiva en la generación de empleos e ingresos en otras ramas de la economía .

• Por los valiosos servicios ambientales con potencial económico. Pueden mencionarse, por ejemplo, la captura de carbono, la regulación del ciclo hídrico, la oferta de agua y la generación de energía que garantizan la sostenibilidad del bosque cacaotalero y cafetalero, entre otros. El medio rural, además, provee servicios turísticos y sus emigrados generan un significativo monto de remesas.


B. CRISIS DEL SECTOR Y CONSECUENCIAS:
Desestimando la importancia que acabamos de demostrar, tiene el sector, desde la esfera gubernamental, han sido impuestas restricciones que subordinan la política agropecuaria a la política fiscal, económica y financiera. Esto deriva en:

• Un escaso apoyo en términos de inversión del gobierno y del crédito bancario, Insuficiente para sustentar las demandas de los productores pequeños y medianos, base de apoyo del movimiento social del campesinado, quienes somos proveedores fundamentales de los alimentos que demanda la población y de importantes rubros agrícolas destinados a la exportación. Como resultado, en los últimos años, el país ha tenido que importar productos en los cuales antes fuimos autosuficientes e importar los que antes exportábamos

Sirva para ilustrar que el Banco Agrícola se ha visto en la obligación de dejar de financiar al sector agropecuario en 2010 la suma de $1,300 millones pesos. Esto debido a que tuvo que pagarlos al Banco de Reservas en capital e intereses por dos préstamos por un monto global de RD$2,000 millones con el cometido de socorrer a los productores que resultaron afectados por las tormentas Noel y Olga. El panorama luce sombrío para los productores agropecuarios. Si el Congreso Nacional no incluye en el proyecto de Ley de Presupuesto y Gastos Públicos para el 2011 las deudas de las instituciones estatales con el Banco Agrícola, ascendentes a RD$1,500 millones, el campo dejaría de recibir financiamiento por RD$2,637.6 millones, porque el Bagrícola deberá destinar RD$1,137.6 millones al Banreservas, en pagos mensuales de RD$71.0 millones . La ANC ve en medio de esta calamitosa situación una oportunidad para sugerir la modificación de la Ley de Fomento Agrícola No.6186, que rige el funcionamiento del Bagrícola, para transformar éste en un Instituto de Desarrollo Agrícola.

Como agravante de esta situación se incluyen los altos costos de producción, la insuficiente infraestructura parcelaria, el mal estado de los caminos vecinales y centros de acopio, la limitada participación de los productores en la comercialización, entre otras dificultades

• Inequidad en el acceso de las mujeres a los recursos productivos, falta de información en materia de género y dificultad para integrarlas en los procesos de planificación. Aún cuando se estima que los niveles de pobreza son más elevados entre las mujeres . La consecuencia queda manifiesta en una fuerte migración de las mujeres del campo a la ciudad. Evidenciado por una proporción inferior de mujeres (48.1%) respecto a los hombres viviendo en el campo, diferente a como sucede en la ciudad (51.4%).

• Un alto nivel de atraso tecnológico, falta de capacitación al productor, bajos niveles de investigación, paralización del servicio de extensión agropecuaria y carencia de mercados desarrollados.

• En débiles legislaciones y en un atraso del proceso de reforma y modernización del sector agropecuario.

• En el incremento de la vulnerabilidad a los fenómenos atmosféricos (asociados a los efectos del cambio climático). En 2008 el sector agropecuario decreció en 8.0%, influenciado, con mayor énfasis, por el paso de seis fenómenos meteorológicos adversos, dos a finales de 2007 y cuatro entre agosto y septiembre del año 2008.

El deterioro de La base de recursos, como la pérdida de biodiversidad se mantiene en aumento, afectando seriamente la amplia variedad de ecosistemas que sustentan la vida de esta media isla. La degradación de los suelos y la desertificación siguen ganando terreno.

A todo lo anterior se suma la paralización del proceso de reforma agraria que afecta directamente a nuestra base de apoyo. El problema de la tenencia de la tierra constituye una limitante de carácter extremo para el campesinado. En la actualidad el 81% de los agricultores/as medianos y pequeños posee apenas el 22% de la tierra, con fincas menores o iguales a 6 hectáreas compartida entre producción para el comercio y alimentos para el autoconsumo. Se estima que tres de cada cinco, trabajan como obreros agrícolas en parcelas que no son propias (PROBINA 207, Plan de manejo de zona de intervención). Una alta proporción de tierra ocupada sin títulos legales de propiedad, tiene efectos negativos sobre la productividad y en otros bienes, incluyendo el acceso a crédito (Banco Mundial, Informe sobre la Pobreza, 2001, p. XII).

Es bien claro que las restricciones estructurales impuestas al sector agropecuario evidenciado en LA BAJA INVERSIÓN, LA LIMITACIÓN DE RECURSOS FINANCIEROS, LA AUSENCIA DE POLÍTICAS Y LA FALTA DE APOYO afecta en modo especial a la economía campesina. El dinamismo que se requiere imprimir a la producción de alimentos para el consumo local y para la exportación no puede prescindir del campesinado. No puede haber desarrollo comprometiendo la soberanía alimentaria del país. Tampoco sin contar con los recursos del campo y sin el campesinado. El actual gobierno tiene que examinar la conveniencia de la implementación de un sistema de protección que subsidie la producción de alimentos y mitigue los impactos de la crisis entre los pequeños y medianos productores.


¡NO MÁS DESATENCIÓN GUBERNAMENTAL A LA POBLACIÓN CAMPESINA!


III. LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA AGRICULTURA

La preservación de los recursos naturales de la República Dominicana es esencial para su desarrollo sostenible. Así pues, la degradación del medio ambiente puede representar una amenaza grave para las poblaciones rurales de la isla cuya subsistencia depende de los recursos naturales, de las cuales las más desprovistas son las más expuestas a las catástrofes ecológicas y a la contaminación. A título de ejemplo, la deforestación es en efecto casi irremediable en Haití y los bosques dominicanos están igualmente afectados (informe sobre la END).

En la sección anterior ha sido evaluado el deterioro de la base de recursos (suelo y agua) como uno de los factores que agudiza la crisis del sector agropecuario, con sus consecuentes impactos en términos de pérdida de biodiversidad, de daños irreparables a los ecosistemas que sustentan la vida y en la disminución de las oportunidades de desarrollo.

A todo ello se suma el incremento reciente, que se ha hecho visible en toda la isla, de la vulnerabilidad a los efectos del cambio climático, con un aumento de la frecuencia de fenómenos naturales que han impactado de manera muy especial la vida de los más pobres. Como se mencionó dos fenómenos naturales a finales de 2007 y otros 4 entre agosto y septiembre de 2008 impactaron seriamente la agricultura dominicana. Situaciones similares han vivido nuestros vecinos haitianos, con el agravante del seísmo del 12 de enero de 2009 y la aparición de la epidemia del cólera. Las pérdidas en la agricultura, con el efecto combinado de un aumento en la demanda de bienes y servicios provenientes del campo, tuvieron un consecuente impacto en el decrecimiento del sector en 2008 y en el encarecimiento del costo de la vida con efectos, nueva vez, en los más pobres.

Sobre el cambio climático
La adaptación al cambio climático se define como “los ajustes en los sistemas ecológicos, sociales, económicos en respuesta a los impactos de estímulos climáticos existentes o esperados. Implica cambios en los procesos, prácticas, y estructuras para moderar los posibles daños o beneficiarse de oportunidades ligadas al cambio climático” (IUCN-GGCA: 2009). La mitigación al cambio climático se puede definir como “una intervención antropogénica para reducir las fuentes de gases de invernadero y la reducción de sus niveles” (Ibid: 2009)

Ahora bien, el vínculo entre los procesos de desarrollo y el cambio o variabilidad climática es también obvio. El Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, plantea claramente que “el cambio climático es el problema que determinara el desarrollo humano en nuestra generación”. Los impactos más importantes del cambio y variabilidad climática y que afectaran al desarrollo están asociados a: la biodiversidad, la agricultura y la soberanía alimentaria, la hidrología y los recursos terrestres, las zonas costeras y ecosistemas marinos y la salud. (PNUD: 2008).

La FAO reconoce que en el largo plazo el cambio climático, en especial el calentamiento del planeta, podría afectar a la agricultura y a nuestro parecer la soberanía alimentaria de los más o pobres en países como el nuestro:

• complicando la planificación de las actividades agrícolas.
• ejerciendo más presión en los sistemas agrícolas frágiles.
• Las zonas climáticas y agroecológicas se modificarían.
• Avanzarían plagas y enfermedades portadas por vectores hacia zonas donde antes no existían.

Entre otras consideraciones que atienden a los ecosistemas marinos y costeros, al correspondiente equilibrio de la producción alimentos en el mundo y a la imprevisibilidad de las variaciones climáticas.

Si bien han sido expresadas consideraciones desde ciertos sectores que procuran restar importancia al cambio en el clima y a sus consecuentes impactos en los ecosistemas y en la agricultura en particular, las evidencias de hechos recientes van marcando claramente las tendencias. Aún cuando no sea posible determinar si tal o cual fenómeno natural estuvo o no asociado con el cambio climático. El calentamiento del planeta empieza a hacerse notar. Las constantes variaciones al clima hacen cada vez menos previsible el comportamiento de las lluvias y es un hecho que ha aumentado la frecuencia de fenómenos naturales de gran impacto. El propio conocimiento ancestral que a través de generaciones hemos acumulado los campesinos y campesinas acerca del comportamiento del clima y la agricultura se vuelve más errático e inútil de utilizar.

El punto en el que la ANC se separa de las consideraciones vertidas en la END y en muchos de los planteamientos de diferentes órganos internacionales es al momento de establecer responsabilidades. Reconociendo que la agricultura campesina ha tenido sus impactos en la deforestación y degradación de los suelos, este grado de responsabilidad se ha visto obligado debido a las condiciones de marginalidad a las que se nos quiere condenar a vivir. Los propios estudios gubernamentales y de organismos internacionales no pueden ocultar la enorme injusticia que persiste cuando se evalúa el modo como está distribuida y utilizada la tierra. La agricultura campesina en República Dominicana ha sido condenada a morir en tierras marginales en las montañas y a unidades productivas de menos de 6 hectáreas (96 tareas). Tierras degradadas por la erosión acelerada de los suelos y sometidas al vaivén de las lluvias por problemas que otros crearon.


IV. ANÁLISIS DE LA END

Crítica al eje 3: “Una economía articulada, innovadora y sostenible, con una estructura productiva que genera crecimiento alto y sostenido con empleo decente, y se inserta de forma competitiva en la economía global”

El planteamiento principal detrás del eje económico de la estrategia es el crecimiento económico. Esto a través de una mayor productividad y competitividad que garanticen la inserción en la economía mundial. Se registra una total ausencia de consideraciones que recojan las diferentes críticas que desde otros modelos se han hecho a esta lógica económica del desarrollo de sólo crecimiento.

La apuesta económica de la END está centrada en sectores actualmente cuestionados en términos de su capacidad para generar empleo decente, como es el caso del turismo y zonas francas. Por tal razón en la estrategia no hay indicadores para monitorear el sector agropecuario.

El sector agropecuario es claramente marginado en la estrategia. Esto se debe a razones de carácter socio-históricas. Son algunas de éstas el abandono a la economía campesina, el impulso a sectores agro-empresariales, el control de la tierra por grandes latifundistas, un mercado local fuertemente desarticulado de la producción campesina y una tendencia a convertir a los productores de alimentos en obreros agrícolas. Todo esto formó parte de la estrategia de desarrollo de la Revolución Verde que se implementó en el país a partir de los inicios de los años setenta y que se consolida plenamente con el modelo de desarrollo neoliberal en los años noventa.

El abandono al sector lo muestran claramente las estadísticas que ofrece ONAPLAN (2005), cuando señala que la pobreza rural alcanza el 57 % de los hogares y que un 14 % corresponde a hogares en situación de pobreza extrema. El desarrollo económico se ha diseñado para los sectores urbanos, por tal razón el peso relativo de la pobreza rural casi duplica al de la pobreza urbana (Del Rosario, et al., 2009). En 2010 la FAO ha dicho que el 50 % de los pobres son rurales de los cuales un 29% se encuentran en pobreza extrema.

La gran pregunta que surge es ¿por qué la END margina al campesinado y con ello a la fuerza motora esencial de este sector de la economía? La respuesta subyace en el modelo económico que se propone en la estrategia. Modelo que corresponde con la visión del pensamiento neoliberal que parte de supuestos de que puede haber desarrollo económico desarticulando la producción destinada al consumo local, fortaleciendo los sectores agroexportadores, insertando la economía del país en los mercados internacionales, entre otros.

Enfocando sólo en el crecimiento económico, sin considerar la redistribución social, ha sido harto demostrado que sólo conduce a un despeñadero por dónde arrojar al vacío cualquier avance logrado en materia de fortalecimiento de la economía. Desde las esferas gubernamentales ha habido un empeño por demostrar que la economía dominicana ha crecido sostenidamente durante 50 años ¿Cómo es que esto no ha significado un impacto considerable en la reducción de la pobreza? La respuesta no se hace esperar, sólo unos pocos se han beneficiado. Y como sucede en la actualidad, dicho crecimiento ha sido financiado a costa de comprometer el ingreso nacional al tener que dedicar un 41% del PIB solamente al pago de la deuda pública y privada.

Crítica al eje 4: Un manejo sostenible del medio ambiente y una adecuada adaptación al cambio climático

Con este modelo no está claro cómo se van a producir los cambios en el acceso a los recursos, ni cómo se van a distribuir los costos y los beneficios. Las mujeres no se vislumbran como beneficiarias. El sistema ve a los/as pequeños/as y medianos/as productores y productoras como los principales destructores del medio ambiente. Productores y productoras de alimentos no están visibilizados/as como actores esenciales. No se cuestiona la transformación del actual modelo productivo ni los impactos que sus acciones puedan tener en la gestión de riesgo, el cambio climático, entre otros.

En este modelo, las grandes empresas no son expulsadas, ni expropiadas de los recursos, más bien, son sólo multadas y se le pide cambio de tecnología "ecológicamente sostenible", mientras a los pobres se les despoja de los recursos y se le declara "enemigo de la naturaleza" (Redclift, 1987). Así se asume en la política oficial dominicana, la sostenibilidad ambiental. Esa política se observa claramente en el manejo que se les da a productores y productoras de alimentos que se encuentran en las áreas protegidas o alrededor de éstas. La mayoría son expulsados/as de las áreas protegidas y de sus alrededores, pues el Estado toma como posesión los terrenos y los recursos que manejaban los/as campesinos/as. Los planes de manejo existente excluyen a estos actores/as, porque no se aplica la ley 64-00. Estos actores quedan como refugiados ambientales, los cuales pasarán al ejército de reserva de las ciudades. A muy pocos se le paga por sus tierras y cultivos.
Uno de los conceptos principales que utiliza la END es el de recursos naturales. Es el marco que encuadra todo el modelo, pues son vistos como bienes que pueden ser extraídos de la naturaleza para ser utilizados o sumados a los procesos productivos. Los clasifican en renovables y no renovables. Pero siempre son entendido como parte de una racionalidad excedentaria de lo estrictamente económico siguiendo la lógica del mercado. Se obvian múltiples problemas que tienen que ver con el deterioro de los ecosistemas, manejo de residuos, contaminación, erosión de los suelos, derecho de propiedad tomando en cuenta el género, entre otros. Bajo el paradigma utilitarista al que apela la END, la naturaleza y el ambiente son considerados objetos y en el caso de los actores sociales no se perciben como sujeto de derecho. Cabe preguntarse, ¿cuál es el rol que juegan los campesinos y campesinas y qué beneficios van a ser obtenidos con tal paradigma?

Parten de la premisa que los recursos naturales han sido mal manejados por los/as actores/as que inciden directamente sobre ellos, sin cuestionar el modelo de desarrollo capitalista (Sachs, 1989). Todo el pensamiento se sostiene en no provocar cambios al modelo económico vigente. Y, si no hay cambio en la estructura productiva, no se puede explicar el estado de situación actual, mucho menos producir cambios en las estructuras sociales.

Las mujeres son invisibles en este modelo, se da por sentado que los recursos naturales son manejados directamente por los hombres. Debido a eso no se muestran estrategias, ni acciones dentro del modelo que sean operados por las mujeres.

Se entiende que el deterioro ambiental y el mal manejo de los recursos naturales generaron desplazamiento o la expulsión de los productores de alimentos. Pero no hay acciones para frenar el desplazamiento. Pues todo se vislumbra a una economía de servicios y se mira a las ciudades.

El modelo de sostenibilidad incluye los cálculos del desarrollo a las futuras generaciones. Pero este parte de un parámetro cuantitativo. Por tal razón predomina el análisis financiero clásico y no cuestionando el sistema económico actual que es uno de la causa principal del deterioro ambiental.

La evaluación de los recursos se hace, a partir de las valoraciones que dan los técnicos y economistas. No se toman en cuenta los pareceres culturales de otros grupos y se considera su conocimiento, falto de cientificidad. Por lo que el respeto a las particularidades culturales, no es visto dentro de esta categoría de análisis. Considerándose un discurso elitista y clasista (Redclift, 1987).

En la propuesta no se plantean indicadores ambientales que incluyan a los campesinos y campesinas y les den oportunidades para el manejo y uso de los recursos. Bajo este modelo propuesto, los/as productores/as de alimentos, no van a ser propietarios/as, ni beneficiarios/as de los recursos que se generen, como tampoco podrán participar de manera igualitaria en las actividades productivas generadoras de ingresos, etc.

El modelo sigue partiendo del clásico concepto de necesidad para poder abordar el problema de la pobreza. Evade el contenido esencial, la asimetría entre los grupos de clases. Su mirada está puesta en el mercado y no en los derechos humanos.

En la END hay una clara visión de los economistas liberales que parte del supuesto que se puede conciliar el crecimiento económico con la preservación ambiental. Se plantea el aumento de la productividad (producir más, consumiendo menos recursos y generando menos residuos), ligado con el concepto de equidad social para la mejora general de las condiciones de vida. Dicha conceptualización parte de la premisa de la aceptación de la desigualdad social, piedra angular del modelo de desarrollo capitalista.

En la END el crecimiento económico no es criticable. La sostenibilidad puede manejarse sin discusión, pues dentro de su parámetro esto no es objetable. Por ejemplo, la mitigación, el uso de instrumentos económicos y de mercado, entre lo que se destaca los Mecanismo de Desarrollo Limpio, son los parámetros que se incentivan para dar paso al desarrollo. No se ven contradicciones esenciales entre el sistema económico vigente y el estado actual de los recursos. Su discusión se queda en mero relatos del estado crítico de medio ambiente en el mundo.

Lo ambiental es visto sólo en el marco de indicadores mensurables que garanticen la sostenibilidad del modelo económico vigente. Muchas de las actividades realizadas por las mujeres en los alrededores de las aéreas protegidas o dentro de dichos espacios no son medidas por estos indicadores. Por ejemplo, lo relativo al cuidado de las cuencas y su uso, lo relacionado con el mantenimiento de la cobertura vegetal, entre otros.

No hay ni siquiera un análisis histórico del por qué se ha producido un deterioro de los ecosistemas, ni de las causas que subyacen en el modelo de desarrollo. La sobrexplotación de los recursos, propio de un sistema económico, se ve como parte de la dinámica del crecimiento económico. En pocas palabras la valoración que se le otorga a la naturaleza se hace en relación a la lógica del mercado.

La gestión de riesgo y la gestión ambiental, así como los aspectos relacionados al cambio climático están íntimamente ligados a otros aspectos del desarrollo y son analizados en distintos apartados de la estrategia. Esto da una visión fragmentada que no permite abordar las raíces y causas básicas de las situaciones y problemas que la estrategia quiere mejorar. Se desvincula la gestión de riesgo a desastres y la gestión ambiental de los procesos productivos, así como la ampliación de infraestructura de la planificación del ordenamiento territorial.

Aunque el segundo Objetivo General del Eje se refiere a la consolidación del Sistema de Gestión de Riesgos, nos parece que el Riesgo Sísmico debe ser tratado como una meta particular tal y como se ha hecho con el Cambio Climático.

Es imposible plantearse una Estrategia Nacional de Desarrollo a 20 años sin considerar la Gestión de Riesgo de Desastres. Ésta, no como parte de un eje ligado al manejo de recursos naturales, ni siquiera como un eje transversal, si no como un aspecto esencial del proceso.

El paradigma de Gestión de Riesgo de Desastres (GdR), a diferencia de la atención a la emergencia, implica la adopción de una visión estratégica, holística, que mira los procesos de construcción del riesgo, para a partir de ahí, trabajar la Prevención, Mitigación y Respuesta, o PMR. Este enfoque se ha convertido en un elemento a considerar en la planificación de los procesos de desarrollo.

Es imprescindible que una Estrategia Nacional de Desarrollo este centrada en la Gestión de Riesgo de Desastre, y este debe ser el eje central no solo de las políticas en torno al manejo ambiental, de recursos naturales sino también de las propuestas económicas y sociales de la estrategia. No podrá haber una planificación para el desarrollo a mediano o largo plazo sin contar con mecanismos, económicos, financieros, sociales a nivel nacional y local y en todos los sectores, que contemplen incluir la GdR a todos esos niveles. Los desastres podrán provenir a su vez de escenarios de riesgo ligados a asuntos de cambio o variabilidad climática

El cuarto objetivo específico que se propone la END en el Objetivo General 4.1 (Manejo Sostenible del Medio ambiente), de este Eje 4, es la gestión del recurso agua de manera eficiente y sostenible. Al respecto se observa una tendencia muy marcada en la línea de acción. Esta es, la modificación de la ley de agua. También la eliminación de las barreras socio-culturales para propiciar la privatización de las cuencas, y con ello la privatización de los acuíferos.

Las propuestas de la END se enfocan en la mercantilización del recurso agua. Así se aprecia en la línea de acción donde se especifica que hay que modificar la política hídrica y el control de la demanda. Esto significa un aumento de los precios del recurso hídrico, ya sea en un proceso de capitalización de las empresas con recursos privados o externos, ya sea que el Estado imponga un control absoluto del recurso.

Cualquiera de estas vías tiene implicaciones funesta para usuarios del recurso agua. Las Naciones Unidas en julio de 2010 declararon que el agua es un derecho humano fundamental . De aplicarse la END se estaría violando dicho derecho

En la meta 2 se incluye una referida a que “en 5 cinco años estará diseñado, aprobado e implementado la reforma al sector agua y saneamiento”. La ANC considera que la reforma del sector agua de ninguna manera debe incluir la conversión de este recurso natural en BIEN TRANSABLE. Esta situación ya se ha implantado de hecho con la masiva venta de agua por los acueductos y corporaciones a las plantas de envasado y distribución de agua potable.

Ante la desconfianza en los acueductos, la compra de agua se ha convertido en un importante factor de gastos que afecta el presupuesto de las familias de bajos ingresos. Igualmente la calidad del agua y la cobertura del servicio son ineficientes.

Finalmente, En la END no se especifica quiénes tiene el control del recurso agua, ni quiénes manejan dicho recurso. Se destaca el proceso de contaminación de las aguas y el deterioro de las cuencas. Sin embargo, no se hace mención de los principales actores que intervienen, tales como, las empresas hidroeléctricas, las granceras y las empresas que hacen sus vertidos en los cauces.


V. PROPUESTAS DE MEJORA A LA END

Sobre el eje 3: Una economía articulada, innovadora y sostenible, con una estructura productiva que genera crecimiento alto y sostenido con empleo decente, y se inserta de forma competitiva en la economía global

La ANC asume como buena y válida la propuesta de una economía articulada, innovadora y sostenible. Sin embargo entiende que para lograr esto no basta con enfocar en los aspectos que describe la formulación del eje. Creemos, además, que sin un cambio del paradigma central del modelo nada pasará para hacer cambiar las condiciones de pobreza actuales.

Es reiterativo el uso en todo el documento del concepto de “empleo decente”, pero en ninguna instancia aparece esbozo alguno de definición, salvo el caso en que se refiere a que 25% recibe salario por debajo del mínimo. La ANC asume la definición de empleo decente como uno que es capaz de generar un ingreso igual o superior al costo de la canasta básica de un sector económico determinado.

En el Objetivo 1 (Estabilidad Macroeconómica) se incluye la Línea de Acción “Promoción de cooperativas y otras formas de ahorro”. Sugerimos reformular ésta para que diga “Promoción de un Sector de Economía Solidaria que incluya cooperativas de producción y de servicios múltiples”. Creemos además que debe incluirse apoyo técnico, financiero y el establecimiento de políticas agropecuarias que permitan crear mercados solidarios.

Es vital para el movimiento campesino considerar la inclusión de las organizaciones del campo como co-gestionarias en el sistema de organización agraria nacional. El modelo amen de alcanzar ser redistributivo y solidario, tal como aspiramos, debe, además, ser inclusivo. Tenemos fe en que el incentivo al cooperativismo agrícola es un campo con futuro en nuestro país. Una iniciativa factible para ello es ceder los terrenos del CEA a los campesinos/as bajo este esquema de cooperativas agrícolas.

Sugerimos la creación de un fondo especial para apoyar las iniciativas de los pequeños y medianos productores/as, que no demande la titulación definitiva de las tierras. A la vez de comprometer al Instituto Agrario Dominicano a eliminar las trabas que imposibilitan dicha titulación

La END debe considerar demandas permanentes del campesinado con equipo y semillas, para lo que proponemos recuperar y fortalecer iniciativas como PROCEMA y CEVEMA. Lo mismo apoyo a los pequeños y medianos agricultores otorgando facilidades de crédito blando, asistencia técnica y tierra. Y por último, concretizar el papel de los pequeños y medianos agricultores dentro del sistema de la empresa agrícola. Facilidades que a la larga redundarán en el fortalecimiento de la macro economía.
En el Objetivo 2 (Energía confiable y eficiente), se incluye la Línea de acción referida a la cultura de pago de la electricidad sin discutir previamente por qué no ha prosperado el plan de reestructuración del sistema eléctrico nacional. Tampoco se incluye una Línea destinada a la modificación del patrón de consumo energético. La dependencia de combustibles fósiles como fuente esencial de generación de energía ha sido una enorme calamidad para el país. La falta de voluntad política para una solución a la crisis energética ha estado en todo el fondo de la cuestión. Sectores poderosos han sabido aprovechar muy bien la crisis para obtener beneficios mediante el fraude y el boicot permanente al sistema de generación. Proponemos la recuperación del sistema energético en los renglones de venta y promoción. Lo mismo que la diversificación de las fuentes de energía, apelando a fuentes alternativas y renovables.

En el Objetivo 3 (Ambiente favorable a los negocios) sugerimos la inclusión de una Línea de Acción que plantee la promulgación de una Ley Antimonopolio en consonancia con dicho lineamiento constitucional.

En el Objetivo 5 (Estructura productiva articulada…) no se incluye la modificación de la estructura de tenencia de la tierra, ni la Soberanía Alimentaria del amplio sector agrícola que se autoabastece de alimentos.

En este objetivo hay que incluir una Línea de Acción enfocada en lograr la competitividad en los rubros identificados como “sensibles” ante la OMC y fueron producto de la llamada “Rectificación Técnica” y que son en la actualidad objeto de “aranceles cuota”. De seguir el rumbo actual desparecerá la producción de arroz, pollo, leche, huevo, cebolla, ajo y habichuela.

En resumen, para la ANC el Eje 3 que la END describe tiene un claro sesgo anti rural, pues los objetivos, metas y líneas de acción llevan a potencializar a los sectores económicos ya provistos de ventajas competitivas por las políticas económicas pasadas. Nos parece excesivo este acento que a veces suena exclusivo en la producción de mercancías para el mercado exterior.

Sobre el eje 4: Un manejo sostenible del medio ambiente y una adecuada adaptación al cambio climático


El objetivo primer específico de la END se relaciona con la protección y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y con mejoras a la calidad medioambiental. Como fue dicho antes, el enfoque debe ser ampliado para lograr ir más allá de la mera explotación de los recursos. Del mismo modo, consideramos que la gestión ambiental debe ser abordada con criterios de participación real de los ciudadanos y ciudadanas, haciendo variar el enfoque que supone a los campesinos y a las campesinas como enemigos y agresores de la naturaleza.

El enfoque recursista predominante en la END, orientado a la mera explotación de los ecosistemas con criterios puramente economicistas cuestiona los supuestos enfoques correlacionados de protección y sostenibilidad esbozados en el objetivo. Nuestra propuesta procura un abordaje del medio natural con una visión sistémica. En este sentido, la extracción de recursos de los ecosistemas no puede obviar las interrelaciones existentes entre sus diferentes componentes y subsistemas, su capacidad de carga, resiliencia y huella ecológica soportable. Nuestro enfoque sitúa a hombres y mujeres como parte integral de los ecosistemas y no sólo como agentes extractores y alteradores del balance natural necesario. Campesinos y campesinas nos consideramos cuidadores antes que explotadores del medio natural. De ahí que la END debe visibilizarnos en este rol al mismo tiempo que debe reconocer la aspiración que por derecho poseemos a un desarrollo limpio, en armonía con el medio natural y como parte integral de los ecosistemas que por generaciones nos hemos esforzado en cuidar. Son las agresiones contra el campesinado, llevadas a cabo por sectores de poder en el campo, en mayor medida, las verdaderas responsables de la depredación de tierras, bosques, cuencas hidrográficas y otros ecosistemas

¿Cómo se hará posible que el campesinado se convierta en la END en sujeto de desarrollo desde una perspectiva del manejo ambiental?

Empecemos por evaluar el conflicto existente en torno al manejo de las aéreas protegidas. Campesinos y campesinas podemos participar en mecanismos de co-manejo, tal cual lo especifica la Ley 64-00, en los que esté vindicado nuestro derecho a tomar decisiones en el diseño e implementación de los planes de manejo de los parques. Para esto, la ley prevé las consultas públicas, los monitoreo ambientales, la creación de estructura organizacional en la que se faciliten en las áreas protegidas el diálogo entre las partes en conflicto. De ahí que no solo fortaleciendo lo institucional y el marco regulatorio se logrará un manejo sostenible. Se hace necesario se otorguen garantías a campesinos y campesinas viviendo dentro o en el entorno de los parques. Dichas garantías tiene que plasmarse en las titulaciones de las propiedades en usufructo o en el pago de las mejoras, en proveer de tecnologías apropiadas, de favorecer cultivos y crianzas en las áreas de amortiguamiento que garanticen el sustento de los/ productores /as de alimentos. Y para esto tiene que darse una política pública que se plantee como prioridad la Soberanía Alimentaria basada en parámetros de sostenibilidad y desarrollo limpio.

El paradigma dominante sobre el manejo ambiental que se propone tácitamente en la END mantiene invariable las dimensiones territoriales de las áreas protegidas. No se prevé diálogo con la gente de los parques, los cuales han sido dejados de lado en esta propuesta. Proponemos la revisión de la ley sectorial sobre áreas protegidas para ser incorporadas sobre el eje 8.2 de la END (Sostenibilidad Ambiental).

Las extensas áreas de tierra en las cuencas altas de los ríos dedicadas a la agricultura son, en definitiva, una fuente importante de abastecimiento de alimentos local y de productos para la exportación. Es allí donde la agricultura campesina fue condenada a subsistir en gran medida tras la expoliación de las tierras de la que fue objeto debido al surgimiento del latifundio. En la actualidad esta agricultura de montaña ofrece en parte enormes servicios ambientales a la nación que nadie paga. Otra parte de esa agricultura ha sido acusada del deterioro de las cuencas. Abandonada a su suerte, como se encuentra, necesita de un presupuesto real que pueda estar disponible en programas nacionales agropecuarios para los grupos más pobres del mundo rural. De igual manera las posibilidades son nulas, si a campesinos y campesinas no se nos garantizan la asistencia técnica, los recursos técnicos-financieros y otros incentivos para el emprendimiento de una agricultura ecológica. Enfoque que defendemos y que ampliaría los servicios económicos, sociales y ambientales que ya ofrecemos.

No habrá desarrollo en el campo sin el empoderamiento del campesinado. El empoderamiento es un requisito fundamental para asegurar relaciones igualitarias en el manejo y co-manejo ecosistema agrícolas, de las cuencas y de los parques. Hay que disponer de recursos y facilitar esos recursos de manera igualitaria.

No hay propuestas para realizar diagnósticos ni investigaciones que evalúen el estado de los ecosistemas y sus conflictos, para que se pueda avalar las necesidades de disminuir o ampliar las áreas protegidas, manejar cuencas, áreas boscosas y agro-sistemas. Por tales razones se hace necesario considerar los siguientes indicadores para la inclusión de los/as productores/as de alimentos:

• Participación igualitaria de campesinos y campesinas en actividades ambientales.

• Participación igualitaria entre campesinos y campesinas en los derechos de propiedad en las áreas protegidas o en los alrededores de dichas áreas.

• Aumento del conocimiento y aplicación por parte de mujeres y hombres de prácticas para mejorar la gestión de los ecosistemas y el medioambiente.

• Aumento del porcentaje de campesinos y campesinas en posiciones de liderazgo en las organizaciones o grupos locales de gestión y manejo de ecosistemas.

• La mayoría de las/os campesinos/as se sienten partícipes de las decisiones sobre el acceso, manejo, uso y control de los ecosistemas y de los recursos que incorporan.

• Los conocimientos culturales tradicionales y las prácticas de manejo ambiental y de recursos de los campesinos y campesinas están documentados, son de pleno conocimiento y se utilizan en los planes de manejo.

• Campesinos y campesinas tienen acceso, en igualdad de condiciones, a información sobre legislación y normativa ambiental.

• Campesinos y campesinas reciben apoyo (información, asistencia), en igualdad de condiciones, para el manejo de recursos naturales, tanto en el ámbito doméstico como en el comunitario.

• Evaluaciones y diagnóstico de los roles de los/as productores de alimentos y mujeres con respecto al medio ambiente para hacer las líneas de acción en cuanto a propiedad, uso y manejo, acceso, conocimiento y empoderamiento de forma que las líneas de acción sean el resultados de estas evaluaciones y diagnósticos.

Otros temas que nos preocupan en torno a como está planteado el objetivo y que se relacionan al enfoque recursista y de sostenibilidad ambiental, tienen que ver con problemáticas que no son abordada en la END;

• Rechazamos la venta de playas y costas. Proponemos que el Estado promueva infraestructura turística que no dañe el medio ambiente.

• Planteamos que se debe asumir al decreto sobre conservación de la margen de los ríos y que se debe dar cumplimiento.

• Sugerimos la revisión de los programas desarrollados por ONGs en las cuencas altas de algunos de nuestros ríos. El campesinado de estos entornos merece conocer quiénes financian estos programas. También desea conocer con quién se coordina estos programas dada la nula participación de las auténticas organizaciones que nos representan.

• Nos preocupa la ausencia de lineamientos en la END orientado al reciclaje y a la disposición de residuo no degradables

• El ordenamiento territorial es otro de tantos temas que debe abordarse tomando en cuenta la situación de cada sector. La ANC entiende que en el medio rural éste no debe producirse sin la participación protagónica de campesinos y campesinas.

• La END debe incluir una línea de acción para la conservación y protección de especies y semillas nativas.

El segundo objetivo específico que se propone la END es la gestión del recurso agua de manera eficiente y sostenible

La END se olvida que para la gestión de agua es necesario un enfoque participativo involucrando a todos los/as usuarios directos e indirectos, además de incluir los planificadores y tomadores de decisiones. Sin embargo en esta estrategia los/as campesinos /as están ausentes. Estas juegan un papel importante para superar las brechas sociales de comunicación y fortalecer la acción colectiva en el manejo de una cuenca hidrográfica (Knok, et al: 2001, 3)

En la END no se visibilizan los mecanismos para movilizar los recursos financieros que son necesarios para poder implementar este objetivo. Ni tampoco se formulan líneas de estrategias que se enfoquen en mejorar el conocimiento, así como en el entrenamiento e intercambio de información sobre cuencas hidrográficas.

Debido al contrasentido que representa el hecho de que las comunidades de las cuencas altas de los ríos carecen de agua potable, entendemos necesario dotarlas de acueductos que brinden agua suficiente y de calidad. No habrá estímulo para el habitante de la cuenca alta de un río para la protección de los acuíferos que aportan agua para los habitantes de la cuenca baja, si éste no recibe el mismo beneficio.

En el marco de la conservación es importante desarrollar un marco legal que permita la preservación y conservación del agua. Del mismo modo se requiere de acciones para el manejo de las áreas costeras y marinas.

Consideramos que también debe incluirse una Línea de Acción que describa una estrategia destinada a recuperar la credibilidad de la población en los acueductos. Ésta es al mismo tiempo una garantía de solvencia para los deficitarios acueductos y un ingreso extra para las familias por vía del ahorro generado.

El agua es un recurso finito y vulnerable. Los campesinos y campesinas tienen que ser integradas en los programas de apoyo, diseño y manejo integrado del recurso hídrico. ¿Cómo involucrar a las mujeres?, la estrategia no cuenta con indicadores para esto; en tal sentido proponemos los siguientes:

• Aumento del porcentaje de campesinos y campesinas usuarias del recurso hídrico (con respecto al total de personas usuarias).

• Cantidad equitativa de agua utilizada por campesinos y campesinas para propósitos domésticos y productivos (cantidad de agua utilizada por mujeres comparada con la cantidad de agua utilizada por hombres).

• Aumento del porcentaje de campesinos y campesinas que participan en la discusión y aprobación de tarifas para el servicio de agua.

• Porcentaje equitativo de campesinos y campesinas que participan en la toma de decisiones sobre el uso del agua.

• El trabajo en la cuenca ha logrado que las campesinas y campesinos sean propietarias o copropietarias de equipos y herramientas para la producción, procesamiento, comercialización y servicios asociados a los recursos naturales.

• Se conocen y se aplican los convenios internacionales y la legislación nacional sobre la equidad y el tema agua entre hombres y mujeres.

• Aumento de la autonomía política de las campesinas y campesinos (participan, opinan, toman decisiones) y son integrantes activas/os de las organizaciones o grupos locales de gestión de agua.

• Aumento del porcentaje de campesinos y campesinas en posiciones de liderazgo en las organizaciones o grupos locales de gestión de agua.

• Incremento de grupos de campesinos y campesinas que se constituyen legalmente para la administración de sistemas de acueductos y riego.

• Los planes de manejo de agua cuenta con estrategias que permite a las/os productores/as de las comunidades de la cuenca hidrográfica ser administradores de sus propios recursos naturales.

• Se conocen y se respetan los derechos ancestrales (consuetudinarios) de las comunidades sobre tenencia de la tierra, agua, bosques y minerales, entre otros.


PROPUESTAS EN RELACIÓN A LA GESTIÓN DE RIESGO Y AL CAMBIO CLIMÁTICO.

La Propuesta de Estrategia Nacional de Desarrollo debe mirar con más detenimiento la relación entre desarrollo y gestión de riesgo de desastres. Con ello, establecer los mecanismos que permitan que la propuesta vincule la política económica y social con la gestión de riesgo de desastres, y la adaptación y mitigación al cambio climático. Un instrumento consensuado a nivel internacional y que guiará la gestión de riesgo localmente es el Marco de Acción de Hyogo, adoptado a partir de la Conferencia Mundial de Desastres de las Naciones Unidas en 2005. El Marco se plantea 5 áreas de acción para que podamos contar con una gestión de riesgo a nivel mundial para el 2015.

El país ya ha desarrollado un proceso de evaluación de su situación respecto al Marco de Acción de Hyogo (MAH). Esto a través del uso de la herramienta que la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD) de las Naciones Unidas, tiene: el HFA Monitor. Esta herramienta es utilizada a nivel internacional para informar sobre los avances en el progreso respecto a la aplicación del MAH. Crea una línea de base de información sobre la Gestión de Riesgo de Desastres en los países. En el caso de la República Dominicana, quien aplicó la herramienta en el 2008 a través del punto focal para la misma, la Comisión Nacional de Emergencia, ya existe esta línea de base sobre indicadores claves para la implementación de una adecuada gestión de riesgos y se está actualmente actualizando.

La END no posee indicadores para medir la eficaz gestión del riesgo a desastres de aquí a 2030. Sería útil que se aplicara la lógica del MAH con sus prioridades e indicadores a la END y que esta sea la ruta de viaje a seguir hacia el 2030.


Elementos generales a tomar en cuenta para la gestión de riesgo de desastres y la variabilidad climática:

1. Debe hacerse un análisis de necesidades prácticas y estratégicas de los /as campesinas/os en situaciones pre desastres y post desastres así como en las áreas prioritarias ligadas a la adaptación y mitigación al cambio y variabilidad climáticos.
2. Toda data levantada, elaborada, analizada, debe estar desagregada por sexo y la recolección de datos debe ser sensible al género.
3. Debe haber evaluación/conocimiento de la situación de los productores/as de alimento y de las desigualdades de género existentes en las situaciones pre desastres: división sexual del trabajo, relación con los recursos naturales, medios de vida, propiedad de recursos y distribución de los mismos, posición socio política, participación comunitaria, liderazgo.
4. Debe incorporarse a los campesinos y campesinas en las evaluaciones post desastre respecto a pérdidas: humanas, materiales, de medios de vida, recursos naturales, soberanía alimentaria.
5. Se hace necesario Incluir en la gestión de riesgo, los terrenos y áreas en peligro de deslave
También se hace necesario un cambio de paradigma, de tal modo que el cambio climático sea asumido como causa, a la vez que como efecto del deterioro ambiental y del incremento de la vulnerabilidad que experimenta el país frente a los fenómenos naturales.


VI. CONCLUSIONES

Del análisis realizado al documento base de la END y de la discusión que hemos sostenido en relación a los hallazgos que generan preocupación en nosotras y nosotros, quienes integramos la ANC, planteamos aquí las conclusiones esenciales:

1. Valoramos el esfuerzo gubernamental por integrar una Estrategia Nacional de Desarrollo a 20 años, considerando la importancia que tiene la planeación para dirigir los destinos de la nación.

2. Llevar a feliz término la consecución de las metas y los objetivos de una estrategia como la que se propone dependerá de una férrea voluntad política para lograrlo. También de asignar los recursos necesarios sin las artimañas habituales a las que el poder político nos tiene acostumbrado, tal como ocurre con la violación a la Ley General de Educación. Pero lo que es más importante todavía, no habrá estrategia de desarrollo que valga sin la participación activa de los diferentes actores sociales que integran a la nación. Esto último es particularmente importante cuando se trata de otorgar poder a los sectores consuetudinariamente excluidos y marginados como los somos campesinos, trabajadores, pobladores de las comunidades empobrecidas y las mujeres.

3. Un país próspero resultará del potenciamiento de las fuerzas productivas de la nación y una redistribución social de los productos del desarrollo con criterios de equidad y justicia social. El solo crecimiento económico como ha sido planteado en la estrategia no es garantía alguna de desarrollo. Lo demuestran los últimos 50 años de historia económica del país, durante los cuales la economía ha crecido sin impactos sustanciales en la disminución de las condiciones de pobreza en la que sobrevive un 57% de la población en el campo.

4. Las restricciones estructurales que impone el modelo económico vigente se mantienen sin alteración en la propuesta de estrategia. Las restricciones identificadas por los diseñadores de la estrategia no tocan el fondo de la cuestión. La formulación de la estrategia, tal como se ve, compromete seriamente la soberanía alimentaria del país, pone trabas a las oportunidades de surgimiento de experiencias de una economía solidaria y expone a un peligroso juego todo el patrimonio natural de la nación al convocar al aprovechamiento de los recursos desde una lógica de solo extracción y explotación.

5. La estrategia repite el modelo que vuelca los mayores esfuerzos a favor del desarrollo a la inserción de la economía nacional a mercados globales. Lo que hará que se mantenga en forma creciente la dependencia del consumo local de las importaciones de productos del extranjero.

6. El sector agropecuario es abordado marginalmente en la estrategia a pesar de su importancia. El modelo que se propone desemboca la mayor parte de los esfuerzos locales en las ciudades. El campesinado es a penas considerado, muy a pesar del peso específico que posee como productor de alimentos y de productos para la exportación, como cuidador de los ecosistemas, dado su número poblacional y dadas las condiciones de pobreza en las que sobrevive.

7. Las mujeres permanecen invisibles y no se les considera sujeto del desarrollo, sino, más bien, una población hacia la que hay que proporcionar algunos paliativos que hagan menos azarosa sus actuales condiciones de existencia.

8. Las comunidades son consideradas de manera especial cuando se trata de adelantar en lo relativo la gestión de riesgo y a la gestión ambiental. No obstante, lo que se denomina como “participación activa de las comunidades”, se limita a convertirlas en receptoras de información y de algún tipo de formación, muy lejos de otorgar poder en el diseño de políticas, estrategias, asignación de recursos y en cuanto a la toma de decisiones. Esta última situación se mantiene en toda la formulación de la estrategia.

9. La vulnerabilidad presente en el medio natural como en la casi totalidad de las comunidades empobrecidas, debido a los efectos del cambio climático, tiene especial repercusión en la agropecuaria debido a los impactos recientes de fenómenos naturales en la producción alimentos. No obstante se hizo evidente que el sector reaccionó eficazmente a los estímulos externos que provocaron su pronta recuperación.

10. En resumen, para la ANC el Eje 3 que la END describe tiene un claro sesgo anti rural, pues los objetivos, metas y líneas de acción llevan a potencializar a los sectores económicos ya provistos de ventajas competitivas por las políticas económicas pasadas. Nos parece excesivo este acento que a veces suena exclusivo en la producción de mercancías para el mercado exterior.


VII. RECOMENDACIONES

1. Una estrategia de desarrollo debe basarse en una estrategia social que orienten la construcción del capital humano y del capital social. Por tales razones se hace necesario que la población rural sea integrada sin exclusión en el aprovechamiento de las oportunidades del espacio rural y de las riquezas del país.

2. En materia de indicadores, la END debe incorporar en el Eje económico indicadores que permitan dar cuenta de la inserción del sector agropecuario a la economía mundial. Por ejemplo, porcentaje de empleo generado en el sector, número de instituciones insertadas en el sector que faciliten créditos, mejora de los suelos, entre otras.

3. En materia de presupuesto público entendemos que debe visibilizarse dicho presupuesto para que al sector agropecuario se le pueda rendir cuenta de cómo la estabilidad macroeconómica se traduce en una mejora para la vida de los productores de alimentos

4. La Estrategia Nacional de Desarrollo reflexiona sobre la pobreza, pero no da las herramientas para que sectores agropecuarios puedan participar de la riqueza de la nación. Su análisis es claramente economicista, centrado en el crecimiento económico de sectores económicos particulares como son turismo y zona franca. En particular recomendamos que si no hay una estrategia para implementar un modelo económico en el que la Soberanía Alimentaria sea la plataforma rural de desarrollo no podrá el campo superar la pobreza existente ni frenar el éxodo de la población rural hacía las ciudades.

5. Se tienen que diseñar estrategias para impulsar la reforma agraria, pues sin tierra no habrá posibilidad de crear riquezas ni Soberanía Alimentaria.

6. El modelo presentado en la END de desarrollo fomenta los mercados de tierra y esto perjudica a los pequeños productores y productoras. Un modelo de este tipo tiene que ser rechazado y desde los sectores campesinos impulsar el nuevo proyecto de ley de reforma agraria, pues daría fuerza para repeler la política de desarrollo que se impulsa desde el Estado con la END.

7. La falta de seguridad respecto a los derechos de propiedad sobre las tierras y los recursos naturales afecta la gestión sostenible y sustentable del medio ambiente. En esta propuesta hay que asegurar los derechos de propiedad de los campesinos y campesinas que son los recursos, porque no se visualizan ni son tomados en cuenta.

8. Es necesario diseñar acciones para frenar el desplazamiento de los campesinos y campesinas de las zonas protegidas. Está previsto en la Ley 64-00. Las estrategias podrán asegurar que se cumpla la ley, dado que los programas se diseñen para las áreas protegidas desde una perspectiva de co-manejo ambiental. Esto frena la migración forzadas de los productores y productoras a las ciudades.

9. Una propuesta de Desarrollo tiene que incluir a campesinos y campesinas en igualdad de condiciones, porque es la verdadera inversión para la protección y conservación del medio ambiente.

10. La toma de decisiones son responsabilidad de todos los/as usuarios /as de los recursos y no de una sola entidad, ni de un solo nivel administrativo; las distintas responsabilidades administrativas pueden ser delegadas en unidades diferentes para el manejo y gestión del medio ambiente. Una estrategia de desarrollo tiene que posibilitar que la toma de decisiones se ejecute de manera igualitaria, sin exclusión de género o de clases.

11. El modelo de la sostenibilidad tiene que ir acompañado de un marco que asegure el diálogo entre los distintos usuarios de los recursos en igualdad de condiciones.

12. El problema de la propiedad de la tierra privada en las áreas protegidas tiene que tomarse en cuenta para dirimir conflictos y desarrollar planes de manejos acorde con las realidades particulares de las comunidades que bordean las áreas protegidas.

13. En el marco de la conservación y protección de los recursos hídricos es importante desarrollar un marco legal que asegure y refuerce la igualdad en el manejo y gestión del recurso agua. Y que se descarte la privatización del agua.

14. La estrategia de desarrollo tiene que asegurar que el agua es un derecho humano, tal como lo consigna la Organización de las Naciones Unidas.

15. Establecer una cultura de seguridad y resiliencia a través del conocimiento, la innovación y la educación.

16. Fortalecer la preparación a desastres para lograr respuesta eficaz a todos los niveles.

17. Velar porque la reducción del riesgo de desastres sea una prioridad nacional y local con sólida base institucional.


ARTICULACIÓN NACIONAL CAMPESINA.