En la cima más alta de las Antillas elpico Duarte.

En la cima más alta de las Antillas elpico Duarte.
No a la mega minería y el uso del cianuro, fuera la Barrick Gold del país.

sábado, 12 de octubre de 2013

12 de octubre día de luto continental.

CRISTOBAL COLON NO DESCUBRIO.

Es una mentira histórica, repetir que Cristóbal Colón descubrió estas tierras que ellos llamaron equivocadamente América, pues ya este continente que  ellos desconocían tenía su nombre, Abya Yala.

Lo que hizo Colón fue propiciar, que los europeos invadieran nuestro continente y que cometieran en nombre de la civilización y de Dios las más horrendas masacres en contra de sus habitantes que resistieron como pudieron la crueldad de los hombres blancos.

Europa tiene una deuda de sangre con nosotros, su desarrollo está cimentado sobre los cadáveres de los indígenas asesinados por la espada y el arcabuz de los hombres plateados que llegaron del mar y que no eran los hombres que la profecía esperaba.

África también aportó su cuota de sangre en el genocidio  de Europa contra este continente ya que cuando mermó la mano de obra indígena, el padre Las Casas tuvo la “brillante idea” de plantear la sustitución de los indígenas, por esclavos traídos de África, cuyos cadáveres arrojado a los mares que separan a los dos continentes, todavía flotan sobre las aguas cenagosas de las conciencias de los europeos que aun nos miran con desprecio. 

América latina y África deben su pobreza al saqueo al que han sido sometidas por  Europa, que se llevó sus riquezas materiales y culturales, la conquista y la colonización de América fue tan cruel, que en las islas del mar Caribe, la espada y el arcabuz del hombre blanco exterminó a todos sus habitantes, en estas islas los europeos fueron tan crueles que en la isla de Santo Domingo los indígenas se suicidaban de manera colectiva huyendo a la crueldad de los hombres que en nombre de la civilización y de Dios cometían los más horrendos crímenes y las mujeres bebían el jugo de la yuca amarga para abortar, evitando así, que sus hijos  nacieran bajo el régimen de la esclavitud.

Hoy desde aquí, desde Santo Domingo, ciudad primada de América, levantamos nuestras voces para reclamar a Europa, que respeten a nuestros hombres y mujeres que por las precariedades económicas, de este continente que ellos empobrecieron, han tenido que irse  a vivir allá, al viejo continente.

Nadie se exilia económicamente, ni por otras causas en otros países por gusto, se hace por necesidad, Europa debe resarcir de alguna manera la deuda que tiene con este continente, por eso pedimos:

1-      una cuota de empleos para nuestros habitantes que están allá y que se le de  el derecho de regularizar su estatus a los que están ilegales.

2-      Que devuelvan los objetos y documentos robados de nuestros países, que son parte de nuestro patrimonio cultural.

3-      Que como una compensación, Europa asigne a cada  gobierno de América Latina, una partida  económica suficiente, para que sea invertida en mitigar el problema de la pobreza en el continente (en educación, enfermedades propias de los países subdesarrollados, y en la producción de alimentos, en la mitigación y la adaptación al cambio climático etc.)    

4-      Que Europa emita un documento público pidiendo perdón por  las atrocidades que ellos cometieron en estas tierras, parafraseando a Eduardo Galeano, todavía están sangrando las venas abiertas de América Latina.     

Domingo Acevedo.








AMÉRICA

I

OH América
a veces quiero pensarte
en retrospectiva
imaginarte como habrías sido hoy
si Colón hubiera errado el rumbo
y sus naos imperiales
hubieran naufragado
En las noches sin memoria del olvido
sin alcanzar tus costas
y así sus tripulantes
no hubieran podido
realizar la hazaña terrible
de la conquista
y los hombres del viejo continente
no hubieran entonces enlodado de sangre
con su odio el aborigen encanto
de tu geografía inocente

II

OH América
a veces quiero pensarte
en retrospectiva
imaginarte como habrías sido hoy
si tus habitantes
no hubieran quedado deslumbrados
por el brillo metálico
de las armaduras
de los conquistadores
si Quetzalcoalt
hubiera prevenido a los Aztecas
y Viracocha a los Incas
de que por la misma ruta
otros hombres
en otras naves
con otras intenciones llegarían
como hordas de lobos infernales
a sembrar el terror y la muerte
entre tus habitantes que creyeron
OH
América
que ellos los recién llegados
eran los dioses bondadosos y sabios
que un día se marcharon
prometiéndoles volver
por eso los recibieron
con su festiva inocencia
entre sus manos repletas
de frutas tropicales
flores exóticas
y regalos de amor
era su única intención
agradar a los dioses
pero no leyeron  en los ojos de los extraños
la codicia sin límites
de los guerreros plateados
que llegaron del mar
ahogando en sangre la hospitalidad brindada
ante la sorpresa de tus habitantes
que creyeron que ellos poseían el poder
del trueno
y que caballo y jinete
eran una sola bestia
y en su inocencia
no pudieron sobreponerse al asombro
ante la crueldad inusitada
de los hombres pálidos
que intentaron en vano doblegar
la inquebrantable actitud de los aborígenes
que prefirieron morir mil veces
antes que ser esclavos

            III

OH América
a veces quiero pensarte
en retrospectiva
imaginarte como habrías sido hoy
si en nombre de Dios
los conquistadores
no se hubieran posesionado
de ti
de tus valles
de tus montañas
de tus planicies
de tus búfalos
del manatí
del cóndor
del Jaguar
del águila
del quetzal
de tus hombres y tus mujeres
del oro y del níquel
de la plata y del hierro
y si después de ser dueños
de todas las cosas
no hubieran usado el sano pretexto
de la evangelización para exterminar
a tus habitantes
que nunca quisieron aceptar
al dios bueno de los hombres malos
que los obligaron al trabajo forzado
que violaron sus mujeres
y se adueñaron de la vida y los sueños
e hicieron un testamento
donde los reyes católicos de España
eran los dueños de la tierra más hermosa
y rica que ojos humanos jamás habían visto
y cuyos habitantes
eran muy hermosos mansos y sencillos
y vivían semidesnudos
e ignoraban el valor
de las piedras preciosas
y los metales
y no conocían la rueda
ni el caballo
ni la pólvora
ni la viruela
ni el sarampión
ni la sífilis
y sin embargo
tenían grandes conocimientos
sobre matemáticas
astronomía
e ingeniería
y ya habían inventado el valor del cero
y habían construido
hermosas ciudades
con grandes edificios
en forma de pirámides
y cultivaban maíz
yuca
cacao
algodón
y coca
y eran felices
recorriendo en sus canoas
las islas dispersas
a todo lo ancho y largo
del mar Caribe
viajando a través de los ríos Lempa
Amazonas y de la Plata
hacia el corazón palpitante de la selva
pescando en los ríos Ozama y Yukón
cazando búfalos
en los territorios de los sioux
los kiowa y los apaches
poblando y repoblando el continente
desde las planicies heladas de Alaska
hasta la edad eterna
de las remotas soledades
de la tierra del fuego
donde la vida parecía
haberse detenido para siempre

            IV

OH América
a veces quiero pensarte
en retrospectiva
imaginarte como habrías sido hoy
si los vencedores hubieran sido tus habitantes
si el valor  y la dignidad
hubieran triunfado sobre la violencia de la fuerza
y la sin razón
de los centuriones europeos
a quienes ni el oro ni la sangre
lograron saciar su feroz opulencia
y siguieron la ruta
que les trazó su codicia
como demonios ciegos de ira
sembrando la muerte a diestra y siniestra
en una danza macabra
de violencia y lujuria
llenando de espanto y locura
la claridad de los días
y como respuesta al genocidio
y a la crueldad inusitada
la resistencia no se hizo esperar
y los guerreros huyeron en las noches
hacia las altas montañas
desde donde acechan
a quienes en busca de ellos
se aventuran en la manigua
y las madres indefensas
OH América
en un acto de Rebeldía
ahogaban a sus hijos en los ríos
o los mataban a palos
y después se suicidaban ellas
y las embarazadas de la yuca amarga
bebían el jugo
para envenenar en el vientre al feto
para librarlo de nacer bajo el horror de la conquista


            V

OH América
jazmines morados florecen
en la tierra abonada
de las noches lejanas
de los últimos aborígenes muertos
en cuya sangre se ahogaron las piedras del camino
que emprendieron
los que nunca admitieron ser esclavos
y lucharon heroica y tenazmente
hasta el fin de la raza
 y hoy a quinientos años
del exterminio
lejanas hogueras
crepitan en las noches frías
de los Andes y la selva lacandona
donde nuevamente
suenan los tambores de la guerra
que anuncian el fin de una paz
que nunca existió
ya que nunca cesó el exterminio
contra los indígenas
y del camino que viene de los siglos
un tropel de fantasmas regresan y se agolpan
junto a la mágica claridad del alba
Caonabo
Enriquillo
Hatuey
Caupolicán
Lautaro
Urraca
Tupac Amarú
Lempira
Caballo Loco
Cochise
Gerónimo
Nube Roja
como una utopías
regresan de la vía láctea
para encender con su ira el fuego
que iluminará el camino de los elegidos
que guiarán a nuestra América hacia un nuevo amanecer






Cuántos muertos ilustres en estas guerras perpetuas por la liberación necesaria de América.
AMÉRICA

II

América
razas mezcladas
en la sangre y en el llanto
Quena dulce y triste
danza ancestral
ritmo frenético
de tamboras milenarias
bailes
esperanzas
alegría
oxidadas cadenas de siglos
arrastran un pasado
de llanto y  luto
América
indígena
negra
mulata
caribeña
latina
austral
insular
continental
América
violada
ensangrentada
subversiva
levantada
presentida
pero jamás sometida
osada
digna
valerosa
tierna
solidaria
amorosa
América
una y otra vez América
mil veces América
en la sangre y en la flor
América
en la vida y en la esperanza
América
siempre América












V CENTENARIO

            I

Ay si tantos muertos
pudieran levantarse
con la aurora
para reivindicar la historia
para poner cada cosa
en su justo lugar
entonces
la opulenta celebración
del V Centenario se iría
a la mierda

V CENTENARIO
 II

Hoy me he puesto a llorar
sobre las tumbas milenarias de los muertos
sobre la breve dulzura de sus huesos
sobre su silencio de siglos
sobre la historia de este continente
que los jinetes apocalípticos
bautizaron fatídicamente América
hoy me he puesto a llorar
sobre cerradas sepulturas
que guardan el secreto rumor
de un viejo motivo
y cada lágrima corre como un río
donde se desborda la noche
y me obstino en mi pretensión
de recoger las estrellas diseminadas
por el suelo amarillo del universo
que hoy alcanzaron
la breve estatura de las piedras
hoy me he puesto a llorar
sobre las tumbas olvidadas
de los aborígenes asesinados
y sobre estas viejas tumbas
maldigo a los argonautas
que hicieron de la espada y la cruz
argumentos perennes de opresión y muerte
y del miedo una prisión
donde encadenaron el amor y la ternura
para que las gaviotas
perdieran la órbita celular del mar
de cuyas espumas
vienen desde siempre las mariposas
a llenar de colores
el horizonte circular de la primavera
hoy me he puesto a llorar
sobre esas tumbas abandonadas
en el tiempo
y sobre ellas
maldigo a los que profanaron
el sexo de los sueños
y subyugaron la inocencia
y arrojaron la alegría  al vacío
enlutando de espejos oscuros

las soledades del futuro
y después poblaron las profundas cavidades
de la tierra de cadáveres y profetas
para que los oráculos divinos
guardaran en su silencio
el horror de la profecía
mudos desde entonces
los perros invisibles de la noche
miran con melancolía
la luna creciente del olvido
hoy me he puesto a llorar
sobre cerradas sepulturas
que guardan el secreto rumor
de un viejo motivo
y sobre estas viejas tumbas maldigo
a los conquistadores
y los evangelizadores
y a todos los que al cumplirse
quinientos años
pretenden detener
el avance de la primavera
para que en nuestros corazones
no germine la esperanza

MIL CUATROCIENTOS NOVENTA Y DOS

La noche es oscura
desde entonces
aunque está repleta
de estrellas lunas
y hogueras ancestrales
alimentadas
todo este tiempo
gota
a
gota
por la sangre
que derramaron
los indígenas asesinados
por la espada genocida
de los invasores
que a su paso
por la historia
trituraron los lirios sagrados
y sembraron de cruces amargas
los caminos por donde se escaparon
los negros cimarrones
hacia los manieles
donde encendieron con su ira
la llama imperecedera
del amor por la libertad

HERENCIA FATAL

El dolor descendió
hasta las profundas
soledades de la sangre
encontrando eco
en el llanto hueco
y amargo de los siglos
y las sonrisas
se ahogaron en las lágrimas
de los que hemos heredado
estos quinientos años
de horror
y
hoy
aquí
nosotros
en América
aportamos nuestras vidas
para que la libertad
sea un canto en la voz
de todo el pueblo

Dedicado a Roseli Caldart
Y a Teresinha Toledo
Brasil  







MI ORIGEN

La tarde recrea  ante mis ojos la nostalgia de mi origen perdido en África.

La   tristeza de estos largos años de exilio en que hemos perdido nuestra identidad hace florecer entre mis ojos lirios  de agua.

La pena acumulada durante estos siglos de huir a ningún lado golpea mi  memoria como un látigo de sal que abre viejas heridas que vuelven a sangrar bajo el sol púrpura de nuestro ocaso. Tantos años de olvido han  dejando en mi boca el  agrio sabor de la ausencia

África sigue  siendo   en mi corazón la ilusión  más dulce, se  que ya no volveré al acrisolado mundo de mis sueños;  me he resignado a morir en esta tierra tan ajena y tan mía, pero mi vida sigue allá,  en la aldea de donde una noche  mi ADN sin querer, empezó a viajar en un cuerpo desconocido hacia una isla perdida en el mar Caribe.

Quinientos años  después, la mirada triste de la abuela Mamá Tita, me despierta en medio del estruendo de los arcabuces y  los gritos de los  hombres  que defendían  a los suyos, hasta terminar atados a la codicia de unos hombres  que contra el reflejo de la aldea incendiada los conducían  por un sendero de horror hasta una embarcación anclada en un océano de cadáveres, emprendiendo un viaje sin retorno hacia el dolor.

Yo apenas era menos que un sentimiento perdido en la memoria de alguien que aún no había nacido, pero  ya llevaba sobre mis hombros el peso de una historia de látigo y sudor, donde la vida nunca dejó de ser un canto que en las noches, se multiplicaba en la voz alegre de las tamboras.


Domingo Acevedo






HOGUERAS DE SANGRE


Largos caminos de viento y de sal
naos repletas de voces
que se ahogan en la noche
rastro infinito de cadáveres en el mar
raíces sembradas en el viento
miradas aplastadas
bajo los escombros rojizos de la tarde
huellas congeladas en la memoria
hogueras de sangre iluminan en el cielo
pasos que se pierden en un siglo
de luces y sombras
trapiches olvidados junto al sendero
de un trópico lejano
tamboras
maracas
danza
sudor
rotas las caderas
no puede el látigo
huérfano de toda humanidad
acallar el canto
que brota del cañaveral.







DE ÁFRICA

De África a los trapiches
de los trapiches a los manieles
de los manieles a la aurora
venturoso es el camino
que lleva negro a la gloria




ÁFRICA

            I
África
te llevamos dentro de nosotros
donde corres impetuosa
como un río que infla
nuestras venas de orgullo

            II
lates en nuestros corazones
como un tambor
que enciende nuestra sangre
de ritmo y pasión

            III
África
tan lejos y tan cerca
como el horizonte
de una primavera tropical

            IV
oscura y dulce como el azúcar crema

            V
liviana y simple como una mariposa

            VI
alegre y tierna como una doncella
enamorada por primera vez

            VII
África
aquí en nosotros
tú vives en América



TROPICO DE FUEGO

Trópico de fuego
cañaveral de sangre
ingenios oxidados por el dolor
senderos perdidos en la memoria
hombres tendidos al sol
con el alma encadenada
a los sueños
y más allá de la angustia púrpura
del látigo en la espalda
la libertad es un canto


TRIBUTO DE SANGRE

El silencio  rinde su tributo de sangre a mi voz
a mi voz
a mi voz Caribeña
a mi voz antillana y mulata
a mi voz infatigable de tamborilero
a mi voz de ingenio
donde los hombres salpicados  de caña y azúcar
se levantan con los primeros fulgores  a dejar en un canto
la vida en el cañaveral
a mi voz repartida en el viento
grito de guerra que reivindica en las noches
bajo las palmeras en una danza su origen
su origen perdido entre las olas y el salitre  del tiempo
su origen de cadenas
y espanto exilio de muerte
rastros de agua y sal 
en la memoria una multitud de cadáveres azorados
se amotinan
y de cada latigazo en la espalda del negro
nace este canto
nace esta danza
nace mi voz




SEBASTIÁN  LEMBA

Ven aquí negra mía
y deja que la luna
de seda y ternura
te vista la piel
vamos
que en los manieles
repican las tamboras
anuncian que Sebastián Lemba
las cadenas rompió
y los negros en América
libres ya son




PIEDRA DE SACRIFICIO

Esta herida que tengo en el costado izquierdo
de la memoria
no deja de sangrar mariposas amarillas
en mi voz
mi voz que llegó de África a este continente
desnuda y con grilletes
en una carabela que iba vomitando cadáveres
por los mares sin retornos del tiempo perdido
dejando en los salones memorables de la noche
un cementerio de muertos innombrables
que permanecen intactos en las urnas funerarias
del viento
esta herida que tengo  en el costado izquierdo
de la memoria
no deja de  sangrar mariposas amarillas
en mi voz
en mi voz de tambor ancestral
que ilumina con su canto
los azules rincones del agua
eco luminoso
manantial de luz que brota
de las heridas del tiempo
piedra de sacrificio
raíz de árbol sagrado
hoja petrificada tras el ambarino cristal
del otoño
cuchillo de sal que hiere la eternidad
canto de guerra
alarido de muerte
mi voz
llanto de sirena en un océano envenenado
de cadáveres fosforescentes
lluvia de caracoles dormidos en el alma
ala de guaraguao
nido de aves fantásticas
sonido de selva tropical
mi voz de cañaveral y trapiche
de guarapo y melaza
de algodón ensangrentado de sudor
y espanto
mi voz
por el sendero  que une a los dos continentes
un sonido de cadenas rotas ilumina la historia



TU HISTORIA

Es la tambora
la única que sabe tu historia
no es el látigo
que en tu espalda
levanta surtidores de sangre
en tu piel
no es el sol que derrite
tus sueños
ni es el amo
ay negro
es la tambora
la que en cada sonido
cuenta tu historia




EL LATIGO

Del látigo al salario
tu historia
siempre ha sido la misma
negro
la vida por nada
en el trabajo dejas



NEGRO

Negro
no olvides que vienes de África
que tu jornada es la gloria
que con tu sangre en América
también se escribe la historia




NEGRA


            I

Negra
ven a los brazos del negro
que la noche es breve

            II

Ven
que el amo duerme

            III

Ven
que el amor te libera





LA REINA

Negra
que habitas en el ritmo
de los atabales
que gritan tu procedencia
cuando en las noches
bajo las ceibas florecidas
de estrellas
las manos sudorosas de los hombres
despedazan a ritmo
los cueros de las tamboras
para que tú
coronada de ilusiones
seas la reina del batey





UN SENDERO DE SANGRE

Ay negro
cuando quisiste ser libre
nadie pudo detenerte
por un sendero de sangre
tus huellas van tras
la alborada



TROPICO Y SANGRE

Sol de trópico y sangre
noche de luna y danza
bajo el sol del medio día
un negro suda y canta


ESTRUENDO DE ARCABUCES

Estruendo de arcabuces
perforan las paredes del tiempo
Anochece
el mar salpica de cadáveres
los azules rincones de  la distancia
arde  la noche
en la memoria
pasos desnudos huyen
y un  galope desenfrenado  de caballos
acorrala en la oscuridad
los gritos y las voces de los guerreros
que con su sangre iluminan el camino
de la esperanza
piedra de dolor
inerte la carne
mudas las tamboras
una hilera de hombres y mujeres vencidos
miran azorados a sus verdugos
y al compás de la muerte
el látigo y las cadenas danzan
amanece
por un océano de sangre
una embarcación se aleja


Domingo Acevedo.

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