En la cima más alta de las Antillas elpico Duarte.

En la cima más alta de las Antillas elpico Duarte.
No a la mega minería y el uso del cianuro, fuera la Barrick Gold del país.

sábado, 26 de octubre de 2013

DE SABANETA AL PICO DUARTE.





La ruta que va de Sabaneta al Pico Duarte, siento yo, que es la más dura, la más difícil. Se sale del pueblo de Sabaneta, hasta llegar al primer refugio que es el Alto de la Rosa,  por un camino lleno de dificultades y precipicios peligrosos, en donde la presa de Sabaneta ocupa casi todo el paisaje.

Mientras nos alejamos del pueblo vamos dejando atrás, casas diseminadas a lo largo de un buen trecho del camino, desde las empalizadas, niños con el hambre dibujada en el cuerpo nos dicen adiós con sus manos escuálidas, sus miradas enfermas por el hambre nos persiguen más allá del olvido, dejando en nuestras conciencias el amargo sabor de la impotencia. 

Se asciende por un sendero de bosques y precipicios, quedando hechizadas nuestras miradas por lo espectacular de un paisaje que permanecerá durante todo el viaje y donde la presa de Sabaneta, pintada en el lienzo vegetal del paisaje,  nos acompañará más allá del Alto de la rosa.

Sí se sale a las seis de mañana del pueblo de Sabaneta, ya a las dos de la tarde el primer grupo habrá llegado al refugio, donde uno se encuentra con la dificultad de que no hay agua, hay que ir a buscarla a un arroyo un poco distante. Aunque existe un tanque donde a veces podemos encontrar el preciado líquido que utilizan los guardias de foresta que protegen este parque nacional para sus actividades cotidianas. Recuerdo que cuando hicimos el trayecto de Constanza a Sabaneta. De  Macutico al Alto de la Rosa nos extraviamos y llegamos como a las once de la noche al refugio, cansados y con hambre y por un descuido de los guías, que no se llevaron de mi consejo de coger agua en uno de los arroyos, llegamos sin ese líquido al refugio y tuvieron que volver atrás a buscar agua para cocinar y para el trayecto que va del Alto de la Rosa  a Sabaneta, ya que hay un buen trecho sin agua.

El Alto de la Rosa es una caseta con dos habitaciones, varias camas y una cocina, también existe en el lugar una torre de vigilancia y un mirador desde donde se puede observar el hermoso paisaje, que rodea el lugar. 

De este refugio por lo duro del trayecto, hay que salir bien temprano para llegar con las luces del día, al segundo refugio que es Macutico.  El camino es interminable y hermoso, con lugares espectaculares como es la piedra del aguacate, en donde hay que hacer una parada necesaria y darse un baño en el arroyo del mismo nombre, para luego emprender el camino hacia el valle de Nunca Jamás, como lo hemos bautizado nosotros, por lo sobrecogedor que resulta  ese trayecto desolado e inmenso en donde uno siente como la inmensidad del paisaje aletea sobre nuestras cabezas como un ave de mal agüero, esa vez encontramos a Cristián llorando, perdido en su propia soledad y dos horas más tarde, Brito, se sentó en una piedra a orilla del camino y dijo en voz alta, he caminado tanto que ya no se para donde voy. 

Cruzar ese valle es una experiencia indescriptible, sobrecogedora, a mí me ha tocado pasarlo en la noche, sin guía y con un grupo de caminantes agotados,  esa vez por un momento perdimos el camino y nos sentimos perdidos, pero gracias a Dios pudimos encontrar nuevamente el sendero y emprender nuevamente el rumbo hacia Macutico, esa experiencia fue para mí inolvidable.  

Esa vez arribamos como a las diez de la noche al refugio, recuerdo que cuando llegamos a Lilí,  de la alegría le dio un ataque de nervios.  Este refugio, esta ubicado en una llanura desolada, últimamente afectada por los incendios, lo que le da un aspecto fantástico, en ese lugar en las noches se puede sentir el peso de la soledad en la piel, el frío cala los huesos y el halo de misterio que ronda en el ambiente nos acerca más a los compañeros de viaje y nos deja en el alma la infinita sensación de la ausencia.

De Macutico, se llega al Pico Duarte  y luego se baja a la Compartición, es un trayecto agotador, pero más corto, se avanza por un camino que el tiempo y los incendios casi han borrado, donde aun quedan arboles gigantescos, animales misteriosos y pájaros invisibles, hay que caminar con mucho cuidado para no perderse y sí es hombre se corre el riesgo de ser secuestrado por una ciguapa, que lo llevará a su cueva y lo esclavizará por siempre.


Lo más impresionante del viaje es cuando uno baja agotado la loma del Barraco y se encuentra de frente con la pelona, inmensa, inalcanzable, agotadora, y uno en su interior se interroga, sí tendrá las fuerzas suficiente para alcanzar la cima. Llegar hasta la cúspide de la Pelona para muchos es un calvario interminable,  pero ya en ella se desciende un poco hasta la caseta del Vallecito de Lilís, donde es necesario un breve descanso, para seguir, hasta coronar la cima del Pico Duarte.

Del Pico Duarte se desciende hasta la caseta de la Comparición, en donde se amanece y al otro día tempranito, por un camino repetido y hermoso se baja hasta la Ciénaga de Manabao, en donde nos espera la guagua que nos llevará de regreso a la ciudad.

Domingo Acevedo.
2011.




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