Estimadas Sras. y Sres.:
las Naciones Unidas (ONU), la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO), científicos, defensores de derechos humanos, expertos en desarrollo y defensores de la naturaleza de todo el mundo exigen desde hace años que termine la fatal competencia entre el tanque de los automóviles y el plato de comida. En contra de muchas afirmaciones del lobby de los agrocombustibles, estos se producen a partir de alimentos. Los alimentos no deben ser desperdiciados para abastecer a los automóviles de combustible.
También para la naturaleza y el clima, el agrocombustible es una catástrofe. Los monocultivos industriales se expanden por todo el mundo a costas de los ecosistemas naturales y destruyen la biodiversidad.
Cada vez mayores cantidades de agrocombustibles que se fabrican a partir de materias primas como aceite de palma o aceite de soja se importan de fuera de las fronteras de la UE. En Sudamérica arden las selvas y los pastos para dejar lugar a plantaciones de caña de azúcar para la producción de etanol y soja para la producción de diésel. En el sudeste de Asia se talan las selvas para plantar palma.
Grandes cantidades de CO2 se liberan de este modo y perjudican el clima global. El proceso de producción de agrocombustibles consume enormes cantidades de agua, fertilizantes y pesticidas, que perjudican el medio y la salud de las personas.
Por favor, elimine sin demora las cuotas obligatorias de mezcla de agrocombustibles y elimine subsidios, incentivos e importaciones. El derecho humano a la alimentación, la conservación de la biodiversidad y la protección del medio ambiente y de la Tierra deben anteponerse a los intereses comerciales de unos pocos miembros de la industria del agrocombustible.
Atentamente,
Domingo Acevedo
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